Conócete tu mismo

En el mundo de las inversiones, al igual que en la vida, es muy importante conocerse a uno mismo y no mentirse sobre cómo somos en realidad.

  • ¿Actuamos impulsivamente o tendemos a analizar las cosas?
  • ¿Nos paralizamos ante eventos sorpresivos o actuamos decididamente?
  • ¿Nos afectan las opiniones de los demás o no?

A la hora de decidir tus inversiones, no solamente entran en juego el dinero que tengas disponible para invertir, tus conocimientos financieros y tu capacidad de análisis y de toma de decisiones sino también motivaciones muy profundas como por ejemplo cuánto te influye el no querer arrepentirte posteriormente de una decisión o cuánto te afecta el reconocimiento de los demás.

Jason Zweig, columnista de Finanzas Personales del Wall Street Journal, en su libro “Your Money and Your Brain” (Su Dinero y Su Cerebro), explica que recientes estudios de un nuevo campo de la ciencia llamado neuropsicología han hecho toda una serie de descubrimientos muy interesantes sobre nuestros cerebros y las decisiones financieras. Por ejemplo, el libro cuenta que:

  • Una ganancia o pérdida monetaria no sólo tiene un resultado financiero o psicológico sino también un profundo efecto de tipo biológico sobre nuestros cerebros y nuestros cuerpos.
  • La actividad neurológica de una persona cuyas inversiones están ganando dinero es prácticamente indistinguible de los de una persona que está en un estado eufórico por causa de las drogas.
  • Después de dos repeticiones de un mismo patrón (por ejemplo la suba de $100 en el precio de una acción dos veces consecutivas), el cerebro humano automáticamente, de forma inconsciente e incontrolable espera una tercera repetición.
  • Una vez que las personas concluyen que los retornos esperados para una inversión son “predecibles”, sus cerebros reaccionan con alarma e inquietud cuando dicho “patrón predecible” no se cumple.
  • Las pérdidas financieras se procesan en la misma parte de tu cerebro que se activa y elabora las respuestas cuando te enfrentas a un riesgo mortal.
  • El esperar una ganancia y el efectivamente obtenerla se procesan de maneras completamente diferentes en nuestro cerebro, lo que tiende a explicar el porqué de la frase “el dinero no compra la felicidad”
  • La expectativa sobre un evento futuro (ya sea buena o mala) es frecuentemente mucho más intensa que la vivencia misma del evento.

Siglos de evolución modelaron nuestro cerebro para desear más de todo aquello que aumentara nuestras chances de supervivencia y para rechazar todo lo que la pusiera en riesgo. Es por eso que al pensar sobre dinero e inversiones, no solo entra en funcionamiento la parte analítica de nuestros cerebros sino también circuitos emocionales muy profundos que están preparados para instintivamente desear todo lo que hallamos recompensante y huir de lo que consideramos riesgoso. Esto no significa que una máquina sin emociones esté en mejores condiciones que nosotros para decidir cómo y dónde invertir. Experimentos realizados con personas con daños cerebrales que les impiden usar los circuitos emotivos de sus cerebros mostraron que pueden ser muy malos inversionistas. No se trata de eliminar completamente las emociones sino de reconocerlas y controlarlas.

FOL Agencia de Valores SpA - San Pio X 2390, Piso 2, Providencia, Santiago de Chile
contacto@fol.cl | 600.656.7390 (desde fijo) - 226569432 (desde celular)

Hola, ¿En qué te puedo ayudar?

600.656.7390 (desde fijo)
226569432 (desde celular)